Transcribo, con previo acuerdo del destinatario, una carta al Padre de Boissière, escrita y enviada por el P. Marechal, nombrado ejecutor testamentario por Zundel al fin de su vida. Esta carta sorprende mucho primero y es tanto más instructiva para todos los que quieren entrar de verdad en el pensamiento místico de M. Zundel.
Así, para este auténtico "zundeliano" como el P Marechal, aun las palabras de Zundel permanecen al exterior de lo que él es. Es todo un “programa" para nosotros que tenemos placer en leerlo. Pero es sorprendente y admirable que el P. Marechal, que recibió textos de Zundel como votos del P. de Boissièrese, osa decir que ¡esos votos tienden a adobarse con esos bellos textos y ocultan su persona! Eso puede despertar en nosotros sanas reflexiones. Albert Maréchal, Foyer saint Paul, 40 chemin Frank-ThomasCH – 1208 Genève tel. 022 – 35 16 31. 29 de enero, 1987 Estimado Padre de Boissière Le debo un signo de vida y de amistad. Gracias por sus votos y los hermosos textos que los acompañan.Entre ellos el de Zundel: “Al comienzo existía la relación” y es verdad, y muy esclarecedor. Trasmití ese texto a varias personas. Y sin embargo, en el fondo, no me gusta porque la palabra relación evoca en nuestra lengua ante todo un concepto o algo bastante vago… sin comparación posible con “Al comienzo existía el Verbo” que designa a Alguien, Alguien que es co-relación y es lo que hace que la relación es Trinidad, y en la tierra comunión eclesial.Usted quedó contento de su sesión Zundel en París. Creo que habrá servido a difundir la fama de nuestro santo amigo a través del mundo. Pero ahí también siento dudas y malestar: temo que se difunda a Zundel más por el aspecto idea o filósofo de su imagen que por el calor trinitario de su corazón de pobre. No es fácil hacer conocer a un hombre precisamente por su lado humano.Por eso siento ahora molestia por sus votos festivos que tienden a adobarse con bellos textos. Esos textos, en realidad, esconden la persona. ¿Qué piensa de eso, Usted que lo ama?Espero su visita. Venga a almorzar conmigo… en la simplicidad del Hogar San Pablo, pero yo tendría que prevenir el día antes. Olvidaba mis saludos… De todo corazón, para Usted. Albert Maréchal.