in

Sotamenta.Net

El sitio Internet de nuestra tribu!

Zundel

18 08 08. El cuerpo es todo puro en su fuente. O bien la vida es espíritu y don, y una persona, o bien no es nada. El matrimonio es por excelencia un estado de castidad, un intercambio de virginidad.

 

3ª parte de la 5ª conferencia dada en Bourdigny en agosto de 1937.

 

Retoma: “La impureza no está en los órganos creadores. Ahí justamente reside la sede de la santidad porque lo más santo y sagrado que existe corre más riesgo de ser profanado, porque esa es la fuente de la vida, el foco del amor. El cuerpo es santo si debe participar en el recogimiento del espíritu, en la dignidad de la persona, en la Presencia de Dios.

Ustedes recuerdan la imagen de la parábola, la imagen del océano cuyas fuerzas son inmensas, tumultuosas, magníficas, pero ciegas. El ojo de un niñito es también un océano, pero en la serenidad de la luz porque el océano ha llegado a ser en él una mirada espiritual, una mirada de claridad. Debemos entonces reunir las pulsaciones cósmicas, todo ese tumulto, esa fuerza ciega, para  que se haga en nosotros luz y don”.

 

Continuación: “Se lo suplico, borren de la mente todas las asociaciones malsanas, no se trata de despreciar la creación, de avergonzarse del cuerpo, sino de comenzar a amar con amor de caridad para tratarlo como algo divino, con el respeto que conviene a la majestad divina cuyo sacramento es. ¿No es algo admirable? ¿No se atenta a la dignidad del cuerpo cuando se lo sustrae del reino del espíritu? ¿No sufre cuando se lo hace incapaz de acceder a la luz, de vibrar?

En los mejores momentos de nuestra vida, todos hemos sentido que el cuerpo es capaz de vibrar con las vibraciones mismas del alma. Entonces, justamente, todo el ser es sólo una armonía en la que todos los planos se funden en la unidad por estar bajo la dominación de la misma luz. ¡Esa es la vida que estamos llamados a transmitir! pero qué duelo por la vida, que contiene todo eso y que se desenvuelve en la mediocridad, con puntos de exaltación en la cuna de la vida, y de la que nada brota, nada emerge, mientras que Dios nos propone que dejemos brotar la Vida en Persona, la vida que es sólo Vida y Alegría. Sé muy bien que eso es para nosotros una tarea que nos crucifica, un esfuerzo inmenso, un esfuerzo creador, pero ¿porqué no hacer el esfuerzo? Se trata de crear un universo de creadores creado por Dios.

Yo quisiera que ustedes sientan, que guarden en la mente la orientación de esta doctrina. Todo eso es tan formidable y grande que nosotros podemos sentirnos sumergidos por tal inmensidad. No seré yo el que les diga que es fácil. Es difícil, es heroico, pero esa es precisamente la vocación del hombre, ser divino! Lo que yo quisiera sobre todo borrar de sus mentes son dos cosas: primero, que la impureza no está en el cuerpo. El cuerpo no es impuro, es totalmente puro en sus fuentes.

La segunda idea que quisiera borrar de sus mentes es esta: podemos decirnos, después de todo, ¿porqué no tentar la aventura (de la impureza)? ¿Es correcto reprimir el impulso vital? ¿No sería más sencillo y armonioso relajar el sistema nervioso en un acto carnal? ¡Pues no, y no! O bien la vida es espíritu y don, la vida es una Persona, o bien no es nada. ¿Para qué escribir Amor con mayúscula si es una aventura que se reduce a nada? ¿Para qué esperar en la nada?

Si caemos, ¡que no sea canonizando las debilidades y las miserias! ¡Si cedemos, que sea con humildad! El impulso vital es tan formidable que el hombre solo no puede dominarlo. Para hacerse dueño de sí mismo hay que acercarse a la vida que es una Persona, integrarse en Su Luz, dejarla apoderarse de todo nuestro ser y de todo el impulso vital para recogerlo en Él.

No hay que pensar que el matrimonio permite todo. El matrimonio no da ninguna licencia. Es un estado de santidad. No hay estado que exija más respeto de la vida, no hay mirada más virginal que el estado de matrimonio, totalmente ordenado a la vida, que debe repercutir todo el misterio de la vida divina. El matrimonio es por excelencia un estado de castidad, un intercambio de virginidad.

Yo sé que se lo puede concebir de otra manera. No digo que no se lo pueda comprender diferentemente. Sé que no se entra fácilmente en la plenitud de nuestra vocación divina, sé que no existe un concepto de la vida antes y otro después del matrimonio sino que es la misma vida, y si somos individualmente miembros de Cristo, ¿cómo quieren que dos esposos, que tienden a la unidad de una sola vida, cómo podrían ellos no ser el uno para el otro sacramento del respeto de la libertad, de la libración que es la personificación de toda vida?

Claro está, todo eso no se puede entender sino a la luz de la fe, y les concedo sin dificultad que fuera de la fe no existe solución. Si no se ha entrado en el misterio del espíritu, si no se ha entrado en unión con el ser divino, si no se ha entendido que sólo existe un Amor, que es Dios en Persona, en efecto, la castidad no tiene sentido, no es sino represión, decreto arbitrario, y no una creación espiritual, recogimiento de todo el impulso difuso en la pulsación cósmica, se convierte en una negación imposible de sostener por largo tiempo. No se trata de represión sino de creación, de ascensión de la vida, del triunfo del espíritu, del nacimiento de Jesús, porque sólo existe un hijo, como sólo existe un Amor”.

(Continuará)

Comments

No Comments

Leave a Comment

(required)  
(optional)
(required)  
Add
Powered by Community Server (Non-Commercial Edition), by Telligent Systems