Normal
0
21
false
false
false
MicrosoftInternetExplorer4
/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:"Tableau Normal";
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:"";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin:0cm;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:10.0pt;
font-family:"Times New Roman";
mso-ansi-language:#0400;
mso-fareast-language:#0400;
mso-bidi-language:#0400;}
Retiro de Val San Francisco, en agosto de 1933.
Breves notas sobre la oración. (Podemos tomar al mismo tiempo el texto del 07/06/08.
La oración consiste en dejarse agarrar por Dios.
Ella no le informa sobre nuestras necesidades.
Es un acto espiritual que nos acerca a Dios.
Él nos trata como hijos que le abren el corazón.
La oración es una diligencia de amor y nos hace
ver siempre el Rostro de Amor de Dios. La oración inmaterializa.
Para orar no es necesario decir nada, la
oración es toda la vida. Los padrenuestros, las avemarías, las fórmulas, dan un
impulso hacia la oración.
Servirse de todo para descubrir a Dios. Él es
siempre nuevo.
Amen el mundo creado por Dios, porque si no
amamos la creación no amamos a Dios; es lógico. El mundo que debemos odiar es
el de las tres concupiscencias porque es contrario a Dios.
Para Dios, crear no es sino querer, amar. Ser
creado es ser amado, es existir por la dependencia respecto del Amor.
Dios crea continuamente, entonces ama
continuamente. ¡Oh! ¡Decir que existimos solo porque somos
amados a cada instante!