v\:* {behavior:url(#default#VML);}
o\:* {behavior:url(#default#VML);}
w\:* {behavior:url(#default#VML);}
.shape {behavior:url(#default#VML);}
Normal
0
21
false
false
false
MicrosoftInternetExplorer4
st1\:*{behavior:url(#ieooui) }
/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:"Tableau Normal";
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:"";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin:0cm;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:10.0pt;
font-family:"Times New Roman";
mso-ansi-language:#0400;
mso-fareast-language:#0400;
mso-bidi-language:#0400;}
Final de la 1a conferencia
de M. Zundel en el Mont des Cats en diciembre de 1971.
Dios es el espacio
infinito de luz y de amor en que respira nuestra libertad.
Retoma: “¿Y cómo
dar mi vida? ¿Y a quién? ¡No puedo
darla a los demás que son como yo, cautivos de su yo posesivo! Sólo puedo darla a un amor que es libre de
sí mismo, a un Amor que es el
Amor Infinito, que es más íntimo a mí mismo que lo más íntimo mío y que Agustín
encuentra como la Belleza
siempre antigua y siempre nueva, como la
belleza que está adentro cuando él estaba afuera.
Hay pues un punto de unión, una experiencia radical que podemos hacer a cada instante de la Presencia Divina
que es también la presencia a nosotros mismos, es la misma. No siendo el hombre de sí mismo y no pudiendo llegar a sí mismo sino a
través de Dios, Dios es el único camino hacia nosotros mismos.
Dios es la Vida de nuestra vida y “viva,
como dice Agustín, viva será mi vida en adelante toda llena de Ti”.
Continuación: “
Y podemos terminar este itinerario con una escena
evangélica, una de las más hermosas, mas conmovedoras y eternas, el encuentro de Jesús con la samaritana. Es
exactamente el mismo movimiento la Samaritana es una pecadora, la samaritana vive en
matrimonio irregular y falso, la samaritana sitúa su Dios en el Garizim y
pregunta dónde hay que adorar: ¿en el Garizim precisamente, o en el Monte de
Sión en Jerusalén? Y Jesús le hace entender con la parábola del agua, del agua
viva que quiere darle, le hace comprender que Dios no está en una montaña, que Dios es, dentro de ella, la Fuente que brota hasta la Vida Eterna.
Nada puede confirmarnos más en nuestro itinerario que el encuentro de Jesús
con la samaritana, ya que vemos que el
Señor mismo en el evangelio eterno que promulga, que pone una represa, que construye una represa definitiva contra
todas las supersticiones, nos recuerda que Dios es Espíritu y que es necesario adorarlo en espíritu y en verdad
y que justamente Él está adentro y no afuera, que dentro de nosotros Él es una
fuente que brota en Vida Eterna, que Él es
en fin el espacio, el espacio infinito de luz y de amor en que respira nuestra
libertad”.
(Fin de la 1ª conferencia)