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Oración por la unidad del
género humano.
Para ayudarnos a orar por
la unidad podemos referirnos a la conferencia pronunciada en Ginebra en 1965,
publicada el 09/01/06 en nuestro sitio. Nos permitimos ampliarla a toda la
humanidad: oraremos en adelante por la unidad del género humano en su
totalidad.
Leemos en ella: “En Jesús,
en la humanidad de Jesús, tenemos pues una vez más una relación que la une a la
divinidad como a su verdadero yo y que habilita por tanto Su humanidad para
comunicarnos de manera única la Presencia Divina.
Ven que en esa expresión
dogmática hay una luz prodigiosa, una liberación inmensa. (En el momento de la encarnación de Jesús), Dios no cambió, no hubo metamorfosis
de Dios en hombre, ni metamorfosis del hombre en Dios, hubo la desapropiación oblativa que brilla en el corazón de la
divinidad, en la vida trinitaria, y que repercute de manera única en la
humanidad de Jesús que es la más pobre que haya jamás existido ya que no se
puede ser más pobre que no poder decir “yo”, estar tan desapropiado que uno no
pueda sino ofrecerse al Otro que es el verdadero Yo, como desea serlo en
nosotros además, ya que nosotros también, desde que nos despegamos de nosotros
mismos, somos imantados por Dios, y el
horizonte último de nuestra personalidad es la Trinidad misma a través del
Verbo de Dios encarnado en Jesús.
Jesús no recibe esta gracia
para sí mismo. Es una misión inscrita en el corazón de la Encarnación:
comunicar a todos los hombres la Presencia Divina en la plena luz del
despojamiento y del amor, y realizar la
unidad del género humano en el único “yo” que es el Yo divino, a tal punto
que Pablo podrá decir a los gálatas que en adelante “ya no hay hombres, ni
mujeres, ni judíos, ni esclavos, ni hombres libres, (y podríamos añadir: ni católicos, ni protestantes, ni ortodoxos, ni budistas,
ni musulmanes, ni asiáticos, ni americanos…) todos sois una sola persona en Cristo Jesús” (Gálatas 1, 28).
Para la humanidad, es
la única posibilidad de alcanzar la unidad. (Fin de la cita)
¡Esta amplificación de la oración
por la unidad, esta oración que se vuelve oración por la unidad del género
humano, todos debemos practicarla! La unidad de la humanidad sólo puede hacerse
en la Persona de Jesucristo, más precisamente en y por Su humanidad
infinitamente santa. Todos tenemos que hacer que el yo de Jesucristo, el yo
divino, se exprese en y por cada uno de nosotros, y eso no se puede hacer sino
por la desapropiación del yo carnal, despojándonos de nosotros mismos para
revestirnos de Jesucristo. Eso es esencial.
Ahora, en pleno desarrollo
de los medios de comunicación, esto debería comenzar a ser más efectivo. Que en
Internet y en todos los medios de comunicación de hoy se exprese nuestra
desapropiación por el revestirse de Jesucristo.
Pero podemos preguntarnos
finalmente ¿por qué desear la unidad? ¿Por qué siempre y en todas partes tienen
los hombres que realizar la unidad? La respuesta es evidente: para realizar el
proyecto de Dios al crear y salvar al hombre, y la única manera, o al menos la
primera, como el hombre puede responder al proyecto divino, y conocer así la
felicidad es trabajar por realizar la unidad ahí donde estemos. Está en juego
la felicidad de toda la humanidad, y el amor del prójimo como Jesús lo ama es su
clave.
El libro del Apocalipsis
habla de la humanidad futura como de una muchedumbre. Es ciertamente una falla:
la verdadera humanidad de mañana, que ya está en camino de realizarse ahora y a
lo largo de toda nuestra larga historia, constituye no una muchedumbre sino un
cuerpo, el cuerpo místico de Cristo, en camino para ser el de la perfecta
esposa.
Esta es ciertamente una
manera nueva de darle sabor nuevo a la semana de oración por la unidad de los
cristianos.