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Zundel

25/01/09. Lo que san Pablo va a aprender es la presencia interior de Jesús, hasta la identificación, en los cristianos que está persiguiendo. (Personal)

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2º texto, personal también, en el día de la conversión de San Pablo. Leer primero el primer texto.

Zacarías había enmudecido por no haber creído. Pablo se va a enceguecer para comenzar a tener una visión totalmente diferente de las “cosas” y de todo, después del encuentro con Jesús en el camino de Damasco.

Zacarías había enmudecido por su falta de fe que hacía que no tenía nada más que decir, porque no podía decir nada realmente sensato, mientras no creyera. Pablo, convertido, al entrar en la fe, va a hablar mucho, va a escribir muchas “cosas” sensatas, cristianamente sensatas, porque ahora es creyente. ¡El que no ha entrado en la fe no debería hablar!

Lo que Pablo va a tener que aprender, es la presencia interior de Jesucristo en los cristianos que persigue, una verdadera identificación con Él. Es Jesús el que es herido cuando él los persigue. Esa presencia interior hasta la identificación, Jesús quiere hacernos entender que Dios la quiere interior a todo hombre, y que en adelante no se puede hablar sensatamente sino en la medida de la fe que hace eficaz la presencia divina interior.

“¡Yo soy Jesús al que tú persigues!” Jesús no dice: “¡Es como si fuera yo a quien tú persigues!” Es una verdadera identificación de un Dios interior a todo hombre, o que al menos quiere serlo.

Hay que repetirlo aquí: ¡un Dios exterior al hombre no ha existido jamás! Un Dios interior al hombre es el único que existe en verdad y en realidad. Si no conocemos ese Dios interior, no podemos pensar y decir que Dios no existe, como lo hacen tan fácilmente hoy, hasta escribirlo en los buses madrileños, y hacer de ello una especie de estribillo a repetir sin cesar.

Pablo comenzó a estar ciego cuando se convirtió, y, luego en casa de Ananías, recobró la vista, una nueva visión sobre todas las cosas. ¡Ojalá sea nuestro caso! ¡Tenemos que habituarnos y re-habituarnos sin cesar a ese Dios “puro interior”, que no puede tener para nosotros otro interior que nuestro corazón! hay que vivir con ese Dios Espíritu cuya habitación preferida es el corazón del hombre, no tenemos que preguntarnos sobre otro “lugar” donde podría vivir eternamente, no lo hay, sobre su “otro lugar” en la Trinidad, no lo hay (?). El corazón del hombre debe devenir el paraíso del Dios Trinidad donde el Dios Trino quiere eternamente engendrar el Hijo y de donde quiere brotar el Espíritu, de Uno y Otro, en el mismo instante eterno.

¡Toda nuestra antigua visión no llega, y no concierne, sino a las apariencias! El “comercio” con el Dios interior es el único que puede enseñarnos a ir más allá. Todas las apariencias quisieran enseñarnos que Dios no existe. ¡Son convincentes! Todo pudo, todo puede muy bien pasarse de Dios, no lo necesitamos para explicar las cosas, ¡pero sin Él ninguna explicación puede llegar a proclamar su inexistencia!

Y vamos a llegar, con la 3ª conferencia de la Rochette en 1959, vamos a escuchar a Zundel hablarnos del verdadero Dios. “Se tratará de saber lo que recubre la palabra “Dios”. Una multitud de gente defiende un ídolo porque se hace un dios según sus ideas…” ¡Evidentemente, es un dios según nuestras ideas aquél del que afirmamos que no existe! Pablo también se había hecho una idea de Dios según sus ideas. Todo cambió con el encuentro en el camino de Damasco.

El verdadero Dios es el espacio en que respira nuestra libertad. San Juan de la Cruz llama a Dios una música callada. El Evangelio nos revela al Dios interior, silencioso, que es la vida de todos los genios creadores, la vida de nuestra vida, como dice San Agustín. ¡Nadie está más cerca de nosotros!”

Y, al final de la 3ª conferencia: “Hay que descubrir a Dios sin cesar. La fuente que brota en vida eterna. Sólo se puede conocer a Dios mediante el nuevo nacimiento, dándose, comprometiéndose, transformándose en Él, entrando y permaneciendo en la soledad interior para escuchar la música silenciosa que es el Dios vivo”. (Ver texto de mañana, 26/01/09).

Eso debe ser posible en todos los estados de vida. ¡Que San Pablo convertido nos enseñe la verdadera conversión!

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