Normal
0
21
false
false
false
MicrosoftInternetExplorer4
/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:"Tableau Normal";
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:"";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin:0cm;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:10.0pt;
font-family:"Times New Roman";
mso-ansi-language:#0400;
mso-fareast-language:#0400;
mso-bidi-language:#0400;}
Jesús no instituyó la
Eucaristía para ofrecernos otro modo de su presencia real. Él está siempre
realmente presente en todo hombre, en y por su humanidad. La instituyó para ser
el medio de unificación del género humano, a imagen y semejanza de la unidad en
la Trinidad divina. Su realización puede llevar mucho tiempo, pero la verdadera
historia de la humanidad está orientada hacia esa unificación.
Aquí vamos a intercalar, a partir de
mañana, otra conferencia, de diez años antes de la que acabamos de poner en
este sitio en los últimos días. Hace parte de un retiro predicado por M. Zundel
a religiosas agustinas de San Mauricio, en Suiza.
En la época, la superiora era una suiza
alemana, sor Elisa. Fue ella quien mandó el texto, tomado en taquigrafía, al P.
de Boissière, pero retirando esta conferencia sobre la Eucaristía porque dudaba
de su ortodoxia.
Normal
0
21
false
false
false
MicrosoftInternetExplorer4
/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:"Tableau Normal";
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:"";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin:0cm;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:10.0pt;
font-family:"Times New Roman";
mso-ansi-language:#0400;
mso-fareast-language:#0400;
mso-bidi-language:#0400;}
Una francesa que le sucedió, sor
Dominique, mandó a Bernardo la transcripción, y Bernardo supo después que Marc
Donzé, especialista suizo de Zundel, tampoco estaba de acuerdo con Zundel sobre
la doctrina que nos presenta aquí. Después de un diálogo con Bernardo se puso
de acuerdo.
Vemos pues la importancia de esta
conferencia, justamente porque contiene una doctrina tan poco ordinaria en la
Iglesia que aun teólogos titulados o superioras religiosas dudaron de su
ortodoxia, hasta querer que nadie tomara conocimiento de ella. Era demasiado
nueva para la época. Parece como cada vez más urgente presentar su verdad en la
Iglesia contemporánea porque una comprensión demasiado primaria del misterio
eucarístico puede ser una de las razones del alejamiento de la Iglesia de la
juventud actual.
¿De qué se trata exactamente? Ciertamente,
de la denunciación por Zundel de un posible
culto idolátrico de la Eucaristía (y no sólo posible).
Es muy grave, y todavía hoy perdura,
aunque la adoración de la hostia en la Bendición con el Santísimo ya no tiene
la misma importancia de entonces. Ya no la celebran casi en el día de hoy.
Recordemos por ejemplo que en época reciente, en el colegio parisino de los
jesuitas, todos los alumnos (en los años 1930-1940) debían ir al colegio el
domingo por la mañana para asistir a la Misa y tener una hora de religión, y
luego, antes de irse, asistir a la famosa Bendición.
¿Qué quiere decir eso de "un culto idolátrico"
del Santísimo Sacramento? Es un culto en que se adora al Santísimo Sacramento
como objeto (finalmente, al menos para los niños, un objeto
revestido de algo mágico), como objeto
exterior al hombre y que se supone que "contiene" a Dios mismo.
Entonces se plantea la cuestión: ¿hubo, o
hay todavía, en la Iglesia una manera de adorar el Santísimo Sacramento que sea
un poco idolátrica? Es seguro que la presencia real, no sólo de Jesucristo sino
de Dios mismo en el Santísimo Sacramento cogió una importancia capital en la
Iglesia, y eso hasta nuestra época todavía. Zundel enseño siempre que Jesucristo en su misma Humanidad está
siempre realmente presente en todo hombre: ¿qué puede entonces añadirnos la
presencia real eucarística y cuál es su especificidad respecto de esa presencia
universal? Es lo que se va a explicar en la conferencia a partir de mañana.
Uno podría preguntarse cómo se pudo dar
entonces, y con frecuencia también hoy, tanta importancia a la presencia real.
No se trata absolutamente de negarla, y es necesario decirse que la Iglesia no
posee la verdad sobre Dios y sobre Jesucristo, simplemente porque nadie la
posee, ni siquiera Dios mismo, incapaz de la más mínima posesión en la
Trinidad. No se trata de rechazar ahora esta creencia de siglos, sino más bien
de ver que hay "cosas" en el campo religioso (y en muchos otros) que
son verdaderas en una época y pueden parecer menos verdad en una época
ulterior, ¡aunque sigan siéndolo! Lo importante, y es el caso de todos los
dogmas cristianos, es la orientación
hacia la verdad toda entera de nuestro Dios que es Trinidad, una verdad que
jamás poseeremos, que no alcanzaremos jamás en plenitud, pero que nos colmará
en la medida en que estemos bien orientados hacia ella. Esta orientación puede
tomar caminos diferentes. Ya antes de la guerra, el Padre Pinard de la Boulaye
decía en la cátedra de Nuestra Señora, que el dogma es una dirección de
pensamiento.
La mente, la inteligencia humana,
evoluciona, se desarrolla a lo largo de los siglos, los centros de interés no
son los mismos de una época a otra. En toda época hay desarrollo (ahora ya no
se nos ocurre discutir sobre la predestinación), hay un desarrollo continuo del
dogma y de la fe cristiana. Y se puede pensar que dentro de unas décadas la
adoración del Santísimo habrá perdido su importancia, en favor, si se puede
decir, de lo que yo llamaría "la Misa larga",
Normal
0
21
false
false
false
MicrosoftInternetExplorer4
/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:"Tableau Normal";
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:"";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin:0cm;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:10.0pt;
font-family:"Times New Roman";
mso-ansi-language:#0400;
mso-fareast-language:#0400;
mso-bidi-language:#0400;}
y que se llama "la Misa que toma su tiempo" (practicada hoy en la misa vespertina
del domingo en la Iglesia de los jesuitas, calle de Sèvres), practicada ya desde
muchos siglos en los ritos orientales. Además, a Zundel le gustaba celebrar la Misa,
una larga Misa, en rito bizantino. Había recibido la autorización para ello, y
dedicaba también con frecuencia a la Misa latina mucho más de media hora.
Un cristiano ferviente, en vez de dedicar
hora y media a la Misa y la adoración, podrá sin duda participar un día en una
eucaristía larga que dure quizás lo mismo, o hasta dos horas o más. Una
eucaristía durante la cual justamente el cristiano se acostumbre a una
enseñanza cada vez más profunda, cada vez más profundizada, sobre la
Eucaristía, entre otras la enseñanza de Zundel que además no inventó nada. La
enseñanza, nueva y antigua, verá en la Eucaristía, y en el deseo de Jesús al
instituirla, el medio por excelencia de realizar la unidad del género humano, a
imagen y semejanza de la perfecta unidad divina en la Santísima Trinidad.
(Bajo toda reserva)
El mundo se sorprendió con las
declaraciones de Benedicto 16 sobre la inevitable cuestión del preservativo. No
entendieron que el Papa no podía decir otra cosa que lo dicho por su
predecesor, porque es la única manera de orientar la humanidad contemporánea
como tal hacia la plena verdad de Dios. Habríamos apreciado que añadiera dos
precisiones.
Primero, que la castidad perfecta (fuera
del caso de Gandi, y quizás de otros no cristianos en India) no es viable sino
cuando uno ha encontrado a Jesucristo y Lo sigue. Se necesita quizás una verdadera pasión por Jesús para ser totalmente
fiel a la castidad cristiana. He dado como ejemplo el espléndido vitral que
representa a Pedro y Andrés en impulso hacia el Señor cuando éste los invita a
seguirlo: abandonan todo inmediatamente (1).
Segundo, que hay actualmente en la tierra
mil millones de hombres que viven bajo el nivel de pobreza, y que en esta
situación es prácticamente imposible encontrar a Jesucristo bajo su verdadero
rostro, y por lo mismo, ser auténticamente cristiano. Para ellos, que pueden
ser considerados como no cristianos, el placer de la carne puede ser el único
que pueden procurarse a poco precio, y no podemos juzgarlos ni condenarlos si
se entregan a ese placer, y preservarse del sida por todos los medios puede
serles benéfico, sin que aprobemos por tanto sin consideraciones el uso del
preservativo.
(1) Cf. "La Biblia en vitrales",
editorial Brunnen Verlag, Basilea, 1991, página 86. Vitral creado por Gabriel
Loire (s. XX), Lèves, Eura y Loira, Francia. Con este breve comentario: "Una
escena llena de urgencia y acción. El abandono de la pesca, la vela desatada al
fondo del barco y la mirada asombrada de los demás pescadores son los índices
de la respuesta espontánea de los dos hermanos al llamado de Jesús".