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Introducción integral, redactada
por el P. de Boissière, para el libro "VIVRE DIEU" editado en
las Prensas del Renacimiento en 2007. (Última parte)
Para terminar, aquí tienen un
texto muy hermoso de un gran filósofo personalista muy poco conocido, Luis Lavelle,
fundador, con su amigo René Le Senne, de la colección "Filosofía del
espíritu" y nombrado titular de Filosofía en el Colegio de Francia en
1941. Ahí podemos encontrar expresada perfectamente, fuera de toda referencia
explícita al Evangelio, la desapropiación radical de Cristo a la cual estamos
invitados a cada instante para amar de
verdad, en una relación tan perfecta como posible:
"... Todo hombre que pretenda guardar algo para sí solo se forja su
propia soledad. Es necesario desapegarse de todo y por lo mismo vivir el
extremo de la pobreza en que uno aleja la mirada de sí mismo para abrirse a la
totalidad del mundo con un corazón enteramente puro y con manos perfectamente
libres, para conocer la extrema riqueza que nos permite a cada instante,
aboliendo en nosotros toda segunda intención, entrar realmente en sociedad con
todos los seres que Dios nos pone en el camino.
El secreto de cada ser le
impide convertirse en objeto, pero el universo entero no es sino un secreto
inmenso, en el cual nuestro propio secreto nos hace entrar. Así se podría decir
que los hombres permanecen separados en la medida en que, replegándose sobre sí
mismos, no encuentran contacto sino con la parte individual de su propio ser,
es decir, con las emociones de su cuerpo y del amor propio…"
("Soledad y comunión",
boletín mensual de la Asociación Fenelón, abril de 1934, p. 36). Ahí está
plenamente Zundel, con su desapropiación y con uno de sus temas favoritos,
"juntos y solo". Por otra
parte, su biblioteca personal comprendía dos libros de Lavelle, con muchas
anotaciones: "Del Acto" (1937) y "El error de Narciso" (1939).
Y San Agustín nos incita a
concluir así: "Voy a dejar este libro, voy a partir y cada uno de ustedes va a retornar
a casa. Ha sido bueno para nosotros comunicar en la luz, ha sido bueno
alegrarnos, ha sido bueno estar alegres. Pero al alejarnos unos de otros, no
nos alejemos de Él".
(Fin de una homilía sobre el
Evangelio de San Juan).
Bernard de Boissière s.j.