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La inmensa revolución
realizada por el Evangelio y cuya importancia no hemos todavía comenzado a
entender…
"Porque justamente la
unicidad de Dios está fundada sobre una comunicación capaz de bastarse para
amar, porque Dios es solo Amor, porque en Él la Vida brota bajo forma de Amor,
porque en Él la toma de conciencia no es
una mirada sobre sí mismo sino una mirada hacia el otro y eso es lo que
constituye la personalidad divina, la relación eterna que es toda la paternidad
en el Padre, toda la filiación en el Verbo, y toda la aspiración en el
Espíritu.
Eso es absolutamente
esencial pues un dios
propietario, un dios que se complazca en sí mismo, un dios que se celebre y
pida que lo celebren, es algo impensable porque eso haría de una humanidad como
la nuestra una humanidad eternamente esclava, y de esa esclavitud nos libera
Jesús ya que en adelante ya no se trata
de ser esclavo sino hijo, no se trata de ser esclavo sino igual en la
reciprocidad del amor que quiere justamente ser un matrimonio espiritual.
El "sí" del hombre es absolutamente indispensable al "sí"
de Dios como el consentimiento de
nuestra mente lo es para la
Verdad (1) que no es sino otro nombre de Dios, consentimiento que es absolutamente
indispensable para que brille la verdad en nosotros.
¿Qué es la verdad si no llegamos
a ella? ¿Qué es la verdad si no la dejamos transparentar? Queda como muerta,
como inexistente porque no tiene otro modo de proclamarse y de manifestarse
sino brillando en nosotros si nos hacemos luz en Ella.
El monoteísmo cristiano es monoteísmo abierto. Es un monoteísmo
en que circulan eternamente la luz del conocimiento divino y el fuego de su
amor. Es un concierto de relaciones en una
dimisión infinita, en un despojamiento absoluto, en un altruismo insuperable
que constituye y asume toda la vida divina. Porque Dios no tiene contacto con
su ser y su acción sino comunicándolo.
Por eso, como ya lo vimos, como
ya lo vimos, como lo volvemos a descubrir cada día, la divinidad es la
anti-posesión, la anti-posesión, porque Dios
es Dios justamente porque no tiene nada, porque no puede tener nada, porque solo puede darse.
Entonces puede hacer brotar la
dimensión de amor, Él es justamente su fuente y su secreto, Él nos introduce en el universo que no
existe todavía y que debe nacer mediante el consentimiento y la colaboración de
nuestro amor.
No es necesario retrazar aquí el
itinerario de San Francisco. Ustedes saben muy bien que él fue el primero que
hizo esta lectura de manera concreta, viva y apasionada, ustedes saben que él
se identificó con la pobreza de Dios, ustedes saben que él quiso cantarla en
todos los caminos de la tierra, que quiso comunicarla a sus discípulos como
única herencia porque sabía que no hay Dios fuera de la pobreza.
Y esa es la inmensa revolución realizada por el Evangelio, revolución cuya importancia no hemos comenzado a
comprender, justamente porque hemos visto en Dios el garante de nuestra
biología, la prenda de nuestras posesiones y de nuestra propiedad, el guardián
de un orden que nos beneficia, admitiendo que todo va bien cuando todo va bien
para nosotros, dejando fuera de consideración a todos los miserables, todos los
marginales, todos los que carecen de situación humana, ignorando que en la tierra la mayor parte de los hombres
son parias, incapaces de reconocer el universo tal como es, un universo que
testimonia de la bondad y la belleza, de la gracia y del amor, de la paternidad
de Dios.
Pero justamente el Verdadero
Dios, el Dios del nuevo nacimiento, el Dios del universo que debe brotar de
nuestro amor, el Dios que se revela en Jesucristo a través de la pobreza única
de su humanidad, el Dios incapaz de poseer nada, el Dios que es la
anti-posesión por esencia, el Dios que nos libera también de la peor de todas
las tentaciones que es la de ver en la divinidad un rival de lo nuestro".
(Continuará)
Nota (1): La esencia de la verdad
no está en su intelectualización. Lo que nos interpela está en la esencia misma
de la verdad, en un sentido solo existe si nosotros consentimos con ella. (¿Qué
significaría para nosotros una verdad no percibida por ningún hombre?) Igualmente,
en lo que nos concierne, Dios solo existe en la medida en que le respondemos.
Es lo que ya se ha dicho, e inclusive se ha grabado, enunciando que no hay Dios
que exista al exterior del hombre… ¡Quizás estamos todavía comenzando apenas a
penetrar en la verdad de Zundel! Por mi parte, no he encontrado todavía otros
"escritos" que le den tanta especie de resonancia particular a la
verdad.