in

Sotamenta.Net

El sitio Internet de nuestra tribu!

Zundel

22/08/09. ¿Como amar a los demás?

Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tableau Normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}

2ª parte de la 3ª conferencia de Ginebra en enero de 1971.

"¿Cómo entonces amar a los demás? ¿Cómo amar al otro, inclusive dentro de una pareja que comenzó por lo que creían un gran amor y que termina destruyéndola yendo hacia otros, hacia otros amores que parecen llenos de nuevas promesas? ¿Cómo salir del impase? ¿Cómo llegar al amor universal sin enceguecerse sobre lo que es uno mismo y lo que son los demás?

Y de hecho, mientras más observamos, más percibimos la nada del ser humano, más sentimos su aspecto superficial, lo hueco de sus palabras, pues ¿de qué están hechas las conversaciones? La mayor parte del tiempo tienen por finalidad llenar un vacío insoportable, pues afrontarse a sí mismo es evidentemente lo más insoportable y exigiría el mayor heroísmo. Entonces hablamos para hacer ruido, para olvidar quiénes somos, para no escrutar las propias profundidades y para olvidarse de sí mismo en ese juego superficial, aunque eso no impida que uno adivine al mismo tiempo el vacío de los demás.

Y es verdad que para el que sabe escuchar y poner atención, amar a los demás es difícil, no vemos muy bien lo que se pueda amar en ellos, o en todo caso lo que se pueda amar de manera que haya compromiso de vida. Los podemos soportar – ¡ya es mucho! Podemos evitar hablar mal de ellos - ¡es una excelente disciplina! – pero al fin de cuentas, amarlos, amarlos de verdad por lo que son, eso es mucho pedir porque, justamente, no son como nosotros. Y ahí es donde está la dificultad.

¡El prójimo está con frecuencia tan lejos de nosotros! Sentados con alguien en el mismo banco, en proximidad física inmediata, podemos estar en los antípodas los unos de los otros porque cada uno tiene su mundo, en especial tiene el mundo de su inconsciente de donde brotan la mayoría de sus impulsos.

¿De qué están hechas las opiniones? La mayoría, de impulsos pasionales. Tomamos partido no por amor de la verdad sino por ciertos intereses, de clase, de grupo, intereses confesionales, intereses de raza, en fin, intereses que proceden del inconsciente, del ser biológico que somos, que concuerda con ciertas tendencias y nos lleva a emitir ciertas afirmaciones.

Y de ahí surgen todas las disputas, cuando vamos más allá de las discusiones sobre el tiempo que hará mañana, las cuales no son generalmente muy peligrosas. Desde que la vida se compromete, desde abordamos una situación en que debemos tener cuenta de la existencia, inmediatamente vemos oponerse las divergencias – y en tonos cada vez más apasionados – pues naturalmente cada uno habla a partir del fondo personal y es imposible que hable de otra manera, a menos que se transforme.

Y ahí está justamente todo el problema: ¿puede trasformarse el hombre y encontrar al prójimo en un nivel donde haya realmente un prójimo, es decir un ser idéntico a nosotros, más aún, interior a nosotros?

Evidentemente, en ese nivel es donde se puede hablar de amar al prójimo, y eventualmente de amarlo como a sí mismo. En efecto, si el yo llega a purificarse, si pasamos del yo posesivo al yo oblativo, si "yo es otro", en fin, si dentro de nosotros ya no somos sino ofrenda para el amor que nos solicita y nos está esperando en nuestra intimidad profunda, en ese nivel, sí, es posible experimentar al otro como interior a nosotros porque es portador del mismo valor, de la misma Presencia, de la misma grandeza, de la misma santidad. Pero esa es la condición fundamental.

Es claro que, más allá de todas las razas, de todas las clases, de todas las tradiciones históricas de todas las naciones, más allá de todos los partidos, puede haber proximidad absoluta si estamos enraizados juntos en el mismo centro, si somos uno en una Presencia única, si en medio del silencio nos encontramos en esa Persona, si Él nos está confiado a todos y cada uno tenemos efectivamente un terreno común donde encontrarnos. Si no, no veo que haya un terreno incontestable. El culto de la humanidad "gran ser" tiene limitaciones porque la humanidad terrestre es mortal y debe terminar un día. El mesianismo marxista acepta sacrificar a los hombres de hoy para preparar el terreno para una humanidad futura que no existirá quizá nunca. El principio de Kant es mucho más cercano ya que, justamente, pone la finalidad dentro de nosotros mismos, aunque queda por determinarla, y es lo que tenemos que hacer. Y Nietzsche representa evidentemente un ideal que vale para algunos, a condición de estar dispuestos a sacrificar la masa inmensa de los hombres a la eclosión de los pocos genios que constituyen la gloria del género humano.

Queda entonces la única solución que es nacer a nosotros mismos en el encuentro en lo más íntimo nuestro con la Presencia Única más íntima a nosotros que lo más íntimo nuestro". (Continuará)

 

Comments

No Comments

Leave a Comment

(required)  
(optional)
(required)  
Add
Powered by Community Server (Non-Commercial Edition), by Telligent Systems