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La belleza salvará el mundo. Reflexiones de P. Debains. (Continuación de ayer, Balbuceos).
Retoma: "El pensamiento
principal que me voy a permitir proponerles, sería que entre los jóvenes que
vengan a retiro con nosotros – veremos después cómo es posible que vengan y a
qué condiciones (que deberemos cumplir) – algunos puedan sentirse llamados a
vivir en comunidad con los monjes durante uno o dos años, después de los cuales
podrán escoger entre quedarse en la comunidad
de Timadeuc de manera más estable, o irse a otra comunidad por crear para
evangelizar en el mundo entero." Y la nueva evangelización
se haría a partir de la enseñanza mística de M. Zundel.
Continuación: Durante el retiro
reciente, fui testigo de una visita de un grupo de estudiantes de liceo al
monasterio. Ya lo había sido antes. Habría que organizar esas visitas, bastante
frecuentes quizá. Habría que hacerlo para que la visita deje a los jóvenes el
sentimiento de un encuentro, quizá, con la belleza, lo cual no parece suceder
por ahora. Sería necesario que fueran ellos también por un momento actores de
belleza.
Recuerdo haber visto hace mucho
tiempo a un pedagogo y músico que hizp cantar durante 15 minutos un grupo de
niños sin estar preparados. Los niños aprendieron a cantar un sencillo kyrie
eleison. ¡Éxito completo! Y los niños estuvieron felices. Habría que intentar
una experiencia parecida con los grupos que visitan la iglesia del monasterio.
Habría que intentar la experiencia con los ejercitantes, capaces de cantar
entonces al menos un salmo con los monjes. Un cuarto de hora de ensayo podría
bastar para una ejecución casi perfecta. Así los visitantes, o los
ejercitantes, podrían ser actores de la belleza del canto monacal.
Al regreso del retiro, parada en
la bahía del Monte San Miguel. Sorpresa: en el recinto mismo del área de reposo
y de restauración, una sala de cine, una pantalla inmensa en 6 paneles formando
medio círculo. ¡Magnífica instalación! Y otra sorpresa: una película en
cinemascopio sobre el Monte San Miguel y su entorno histórico y local. Un
momento de encuentro con la belleza.
Dentro del monasterio mismo
quedaría bien una sala como esa, donde los visitantes (¡y a veces también los
monjes!) puedan experimentar, a cada nueva "sesión", la belleza pura
a partir de películas grandiosas y de rara calidad.
Durante el retiro escuchamos
excelentes grabaciones de Zundel, momentos de emoción con la voz y el sentido
de las palabras. (Lo pueden escuchar en el sitio Internet, ¡pero escucharlo juntos
añade algo a la emoción!)
Toda visita al monasterio debería
tener, al mimo tiempo que la emoción de la belleza de la iglesia y del canto e
los monjes, una corta enseñanza
sobre el fundamento de todo ejercicio espiritual, sobre el fundamento de toda vida interior "para que crezca en
nosotros sin cesar el hombre interior", sobre su enraizamiento en una
"visión" cada vez más profunda del sentido de la vida: ¡el hombre creado para ser igual a Dios en
una reciprocidad de amor llamada a ser perfecta! Por parte de Dios no hay
problema: su amor es siempre perfecto y total para cada una de sus criaturas.
Por parte del hombre está en juego todo el aprendizaje del amor verdadero
durante el breve paso por la tierra, para la unión nupcial con el Dios Trino en
la Iglesia… ¡En la Iglesia, Dios tiene sólo hijos únicos!
El fundamento de los ejercicios
espirituales de San Ignacio es demasiado importante. Podemos traducirlo en el
día de hoy del modo siguiente:
Fundamento: El hombre es creado y salvado para salvar a Dios en su alma.
El verdadero Amor no
puede aceptar que el ser creado y salvado por él le permanezca inferior.
Así pues Dios ama tanto
al hombre que quiso verlo, como a todo miembro el cuerpo místico de Cristo, en
igualdad con Él.
El hombre es creado y salvado
para entrar en la intimidad divina, para realizar en ella lo mismo que hace que
Dios es Dios, para ser así como igual a Dios. "Para Dios, el hombre iguala
a Dios".
Porque ahora en el corazón del
hombre, el Padre quiere engendrar, gestar y dar nacimiento al Hijo, y el
Espíritu quiere brotar, brotar del Padre que hace nacer y del Hijo que nace.
Así se vive la semejanza del hombre con el Dios Trino.
¡Admirable e inconmensurable amor
de Dios! Si se presta, ¡el hombre es promovido a una grandeza infinita! Dios,
el Dios de Jesucristo, el Dios Espíritu, quiere establecer en él su santuario,
va a realizar ahora lo que hace que eternamente Él es el Dios Trino. ¡Dios no
sabe hacer otra cosa! El corazón del hombre es creado y salvado para ser el
paraíso de Dios.
El Cuerpo místico de Cristo, la Iglesia,
está llamado a ser el cuerpo de la perfecta esposa en el cual el hombre está
llamado a vivir eternamente la perfecta relación nupcial de igualdad con Dios.
En el cuerpo místico de Cristo,
cada miembro está vitalmente unido a todos los demás miembros, y cada uno es el
cuerpo entero.
El hombre es creado y
salvado salvando a Dios en su alma,
salvando el proyecto inicial del Dios Trino, el proyecto del perfecto amor que
quiere igualar al que crea, llamándolo siempre a la perfecta reciprocidad de
amor, so pena de no tener más sentido.
El hombre la realiza la salvación
de Dios, la salvación de la felicidad divina, viviendo el don perfecto de sí
mismo a imagen y semejanza del don perfecto y eterno de sí mismo vivido en la
Trinidad por las personas divinas, ninguna de las cuales tiene su ser sino en
la Otra.
El don perfecto de Dios es
revelado y manifestado en la muerte de Jesús en la Cruz. No se puede imaginar
don más perfecto que el del Hijo de Dios que se hace hombre y se entrega hasta
la muerte ignominiosa por amor, un amor revelado tan infinito por su criatura.
Oraciones.
Dios nuestro, que amas
infinitamente a Tu criatura, Dios que nos amas a cada uno de nosotros con un
amor único e infinito y que nos quieres grandes con tu propia grandeza, Dios
que sólo nos ves y nos amas en relación con los innumerable miembros de tu
cuerpo místico, enséñanos a responder mejor a tu incomprensible amor: ¡Tú eres
tan grande! ¡Tú nos quieres tan grandes!
Dios de tan inmensa bondad, ¡acoge
nuestra acción de gracias por tanta belleza derramada en la tierra! ¡Haznos
cada vez más sensibles a los innumerables reflejos de tu belleza, con un
intenso deseo de verte a Ti, que eres la Belleza en persona, fuente de toda
belleza terrestre que sólo puede ser un reflejo de la tuya! (Continuará)