Normal
0
21
false
false
false
MicrosoftInternetExplorer4
/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:"Tableau Normal";
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:"";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin:0cm;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:10.0pt;
font-family:"Times New Roman";
mso-ansi-language:#0400;
mso-fareast-language:#0400;
mso-bidi-language:#0400;}
2ª parte de la 3ª conferencia del
Cenáculo de París, en febrero de 1971.
Retoma: " Todas las
grandezas humanas, todas las grandezas de la carne, como dice Pascal, son
construidas justamente según la línea piramidal en cuya cumbre tiene su trono
un ser que mira a los demás desde arriba y los aplasta con su desprecio. Es lo
contrario de la grandeza divina".
Continuación: "Al contrario
en la grandeza divina, del fondo del
despojamiento, del fondo de la desapropiación, es de donde suscita Dios nuestra
libertad fundando la inviolabilidad precisamente por el despojamiento
infinito que es Él, de tal suerte que ahora podemos aspirar a una grandeza
divina. A eso estamos llamados: "¡Sed perfectos como es perfecto el Padre
celestial!", realizando la grandeza al modo de Dios, en el despojamiento y
la desapropiación total.
Es supremamente importante, me
parece, considerar al principio la ecuación escandalosa de la igualdad ante
Dios, de la igualdad del hombre con Dios,
ya que revela, como traté de
explicar ayer, el sentido mismo del
gesto creador que es comunicar lo que constituye en Dios su libertad esencial,
es decir precisamente que no puede tener
contacto consigo mismo sino comunicándose (1). Es pues absolutamente cierto
que la visión del gesto creador se
renueva radicalmente en la revelación del secreto del Corazón de Dios que
es justamente la relación (de perfecta
desapropiación) del Padre con el Hijo y del Hijo con el Padre en el abrazo
del Espíritu Santo.
1971, (año
en que Zundel pronunció esta conferencia), significa pues una
referencia al don colosal que Cristo nos hace llamándonos a la suprema grandeza
en la suprema humildad porque la humildad en el corazón de Dios es simplemente el revés de su
Amor, si se puede decir, o finalmente, la expresión misma de Su Amor (1) ya que uno sólo puede
darse a otro en una especie de veneración (?) hacia el otro.
Cristo nos toca en el ser porque
toca a las raíces del ser divino, y lo que acabo de decir justamente nos
introduce en el secreto mismo de la Persona de Jesucristo porque, si Jesucristo
puede hacernos esa revelación, - si puede dar testimonio de las profundidades
de Dios, si puede liberarnos de Dios visto como límite para el hombre y
fundamento de una dependencia insuperable, si Jesús puede eso, si establece una
relación nupcial entre el universo y Dios, si nos llama a una libertad que va
hasta la raíz del ser, es porque El mismo es totalmente liberado, liberado de
Sí mismo, y Su Humanidad constituye simplemente el sacramento diáfano de la
Presencia Divina.
En la concepción paulina,
admirable por otra parte, Jesucristo es visto como el segundo Adán, como
comienzo virginal de un mundo enteramente nuevo. El mundo comienza de nuevo. La Creación vuelve a encontrar su
verdadero origen más allá de la carne precisamente en el nacimiento virginal en
que la humanidad es introducida en el mundo en un estado de total
desapropiación.
Porque eso es justamente: si la
ecuación debe realizarse, si la distancia entre la criatura y el Creador debe
superarse, eso es posible sólo porque Dios
nos va a comunicar su propio despojamiento que es la condición de nuestra
liberación ya que, para repetirlo por milésima vez, es evidente que ningún
ser que llega a la existencia puede darse la primera existencia; su nacimiento
es necesariamente fruto de un concurso al cual es extranjero.
Sólo puede alcanzar la autonomía si
puede recuperarse del primer nacimiento por medio de un segundo nacimiento que
sea totalmente libre. Dios es eternamente virgen justamente porque, eternamente,
sólo tiene contacto consigo mismo en esa suprema comunicación".
(Continuará)
Nota (1) (¿A retomar?) Dios sólo
tiene contacto con su ser comunicándolo. El Padre sólo tiene contacto con su
ser engendrando, gestando y dando nacimiento al Hijo en la perfecta
desapropiación de Sí mismo. El Padre no existe antes del Hijo para darle
nacimiento. Sólo existe eternamente como Padre.
¡Pero todo eso es difícil de
entender! En el acto mismo del despojamiento perfecto y eterno de cada persona
divina surge y brota la creación, es el vacío creador. Humildad de Dios,
despojamiento y desapropiación que hacen que uno sólo podemos parecernos a Dios
en la humildad, en el despojamiento y la desapropiación de nosotros mismos… ¡En
Dios, uno no se mira! Tenemos la tentación de decir que entonces no existimos,
pero es lo contrario en realidad. Comenzamos a existir humanamente cuando nos
desapropiamos de nosotros mismos.