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Zundel

28/10/09. Cristo nos llama a la grandeza suprema en la suprema humildad.

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Retoma: " Todas las grandezas humanas, todas las grandezas de la carne, como dice Pascal, son construidas justamente según la línea piramidal en cuya cumbre tiene su trono un ser que mira a los demás desde arriba y los aplasta con su desprecio. Es lo contrario de la grandeza divina".

Continuación: "Al contrario en la grandeza divina, del fondo del despojamiento, del fondo de la desapropiación, es de donde suscita Dios nuestra libertad fundando la inviolabilidad precisamente por el despojamiento infinito que es Él, de tal suerte que ahora podemos aspirar a una grandeza divina. A eso estamos llamados: "¡Sed perfectos como es perfecto el Padre celestial!", realizando la grandeza al modo de Dios, en el despojamiento y la desapropiación total.

Es supremamente importante, me parece, considerar al principio la ecuación escandalosa de la igualdad ante Dios, de la igualdad del hombre con Dios, ya que revela, como traté de explicar ayer, el sentido mismo del gesto creador que es comunicar lo que constituye en Dios su libertad esencial, es decir precisamente que no puede tener contacto consigo mismo sino comunicándose (1). Es pues absolutamente cierto que la visión del gesto creador se renueva radicalmente en la revelación del secreto del Corazón de Dios que es justamente la relación (de perfecta desapropiación) del Padre con el Hijo y del Hijo con el Padre en el abrazo del Espíritu Santo.

1971, (año en que Zundel pronunció esta conferencia), significa pues una referencia al don colosal que Cristo nos hace llamándonos a la suprema grandeza en la suprema humildad porque la humildad en el corazón de Dios es simplemente el revés de su Amor, si se puede decir, o finalmente, la expresión misma de Su Amor (1) ya que uno sólo puede darse a otro en una especie de veneración (?) hacia el otro.

Cristo nos toca en el ser porque toca a las raíces del ser divino, y lo que acabo de decir justamente nos introduce en el secreto mismo de la Persona de Jesucristo porque, si Jesucristo puede hacernos esa revelación, - si puede dar testimonio de las profundidades de Dios, si puede liberarnos de Dios visto como límite para el hombre y fundamento de una dependencia insuperable, si Jesús puede eso, si establece una relación nupcial entre el universo y Dios, si nos llama a una libertad que va hasta la raíz del ser, es porque El mismo es totalmente liberado, liberado de Sí mismo, y Su Humanidad constituye simplemente el sacramento diáfano de la Presencia Divina.

En la concepción paulina, admirable por otra parte, Jesucristo es visto como el segundo Adán, como comienzo virginal de un mundo enteramente nuevo. El mundo comienza de nuevo. La Creación vuelve a encontrar su verdadero origen más allá de la carne precisamente en el nacimiento virginal en que la humanidad es introducida en el mundo en un estado de total desapropiación.

Porque eso es justamente: si la ecuación debe realizarse, si la distancia entre la criatura y el Creador debe superarse, eso es posible sólo porque Dios nos va a comunicar su propio despojamiento que es la condición de nuestra liberación ya que, para repetirlo por milésima vez, es evidente que ningún ser que llega a la existencia puede darse la primera existencia; su nacimiento es necesariamente fruto de un concurso al cual es extranjero.

Sólo puede alcanzar la autonomía si puede recuperarse del primer nacimiento por medio de un segundo nacimiento que sea totalmente libre. Dios es eternamente virgen justamente porque, eternamente, sólo tiene contacto consigo mismo en esa suprema comunicación". (Continuará)

Nota (1) (¿A retomar?) Dios sólo tiene contacto con su ser comunicándolo. El Padre sólo tiene contacto con su ser engendrando, gestando y dando nacimiento al Hijo en la perfecta desapropiación de Sí mismo. El Padre no existe antes del Hijo para darle nacimiento. Sólo existe eternamente como Padre.

¡Pero todo eso es difícil de entender! En el acto mismo del despojamiento perfecto y eterno de cada persona divina surge y brota la creación, es el vacío creador. Humildad de Dios, despojamiento y desapropiación que hacen que uno sólo podemos parecernos a Dios en la humildad, en el despojamiento y la desapropiación de nosotros mismos… ¡En Dios, uno no se mira! Tenemos la tentación de decir que entonces no existimos, pero es lo contrario en realidad. Comenzamos a existir humanamente cuando nos desapropiamos de nosotros mismos.

 


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