in

Sotamenta.Net

El sitio Internet de nuestra tribu!

Zundel

31/10/09 - ¿Cómo construir un ecumenismo totalmente verdadero?

Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tableau Normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;} Víspera de Todos los Santos.

5ª parte de la 3ª conferencia del Cenáculo de París, en enero de 1971.

Retoma: "El ecumenismo está inscrito en el corazón mismo de la Persona de Jesucristo, y precisamente en el despojamiento supremo, infinito, que le comunica su subsistencia en el Verbo".

Continuación: "Y eso es, evidentemente, algo infinitamente delicado. Las misiones encuentran hoy dificultades inmensas en su realización. Los países recientemente emancipados y llegados a la independencia nacional son extremadamente celosos de su independencia. Quieren afirmar sus tradiciones, el valor de sus tradiciones. Sospechan a los que quieren hacerlos entrar en otras tradiciones, están tentados de verlos simplemente como tradiciones de una raza, de un continente, que pueden ser buenas para ellos pero que no deben exportarse.

Hace mucho tiempo que se manifiesta en India en especial y aún en la persona misma de Gandhi, esta aversión por la actividad misionera. ¿Qué vienen ustedes a hacer entre nosotros? ¡Nosotros tenemos lo que necesitamos! ¡Tenemos una espiritualidad que vale bien la de ustedes! ¡Guarden la suya para ustedes y no pretendan cambiar las estructuras de nuestra mentalidad! Eso sería como un insulto al valor de nuestras tradiciones y una intromisión en nuestra autonomía mental.

Y sabemos que todos los que fueron heridos por la colonización tienen un deseo muy comprensible de borrar sus huellas, de afirmar que se bastan a sí mismos y que tienen en su cultura todo lo que necesitan para cumplir la vocación humana.

En cierto modo, es como las diferentes confesiones cristianas que se afrontan, cada una con el sentimiento de la legitimidad de su posición fundamental, queriendo unirse sin abandonar una experiencia que le parece válida y que sería criminal rechazar.

¿Cómo construir un ecumenismo que sea totalmente verdadero sino justamente a partir de la estructura misma, si se puede decir, de la Persona de Jesucristo? ¿Cómo es unificador Jesucristo? ¿Cómo hacer caer los muros de separación? Precisamente estando de rodillas para lavar los pies, precisamente porque para Él el valor esencial se realiza en el corazón de cada uno como una presencia infinita que lo libera radicalmente de sí mismo y porque de eso se trata finalmente.

El cristiano injertado en la Persona de Jesucristo no tiene que poner atención a un sistema, a proponer cierta "Weltanschung", cierta visión del mundo que sería necesario instaurar en lugar de la que existe. El cristiano lleva en sí la ecuación: ¡A los ojos de Dios, el hombre iguala a Dios! Y tiene que ponerla en obra en todos sus comportamientos, en todas sus relaciones consigo mismo y con los demás, y de lo que tiene que dar testimonio es del poder de vacío que es en el Corazón de Dios el nacimiento eterno de la libertad y que es en nosotros el brote mismo de la libertad divina.

Es claro que si el testimonio cristiano reside esencialmente en una dimisión, en un espacio ilimitado de luz y de amor en que los demás se sienten acogidos, no hay amenaza para ellos, no se sienten en peligro de ser colonizados por una doctrina que pretende ser superior a la suya, no hay que hacer el acto humillante de renegar de su pasado para tomar una forma que no es autóctona, que no brota de una tradición de su raza: es una invitación a enraizarse en lo que constituye precisamente la humanidad en toda su autenticidad, a enraizarse el al Presencia que está simbolizada, que es hecha sacramentalmente real por el cristiano auténtico y que está espiritualmente en el arrodillamiento del lavatorio de los pies.

Y justamente por eso el ecumenismo sólo puede ser a base de silencio y de contemplación porque en el ecumenismo como en todo lo demás, encontramos todas las ambigüedades: ¿De qué hombre hablamos, y de qué Dios?

Se necesita que muchos cristianos estén de acuerdo sobre la significación de Jesucristo, sobre el sentido de la revelación, sobre la liberación infinita que resulta del encuentro en Jesucristo con las tres Personas divinas y porque no estamos de acuerdo, porque las palabras no tienen el mismo significado, por estar prisioneros de teologías diversas, lo más urgente es nuestra dimisión personal, crear la corriente de desapropiación en que la humanidad se realiza en su plenitud y en que Dios transparenta por fin como el Espíritu de que habla Jesús a la samaritana y que está dentro de nosotros como fuente que fluye en vida eterna". (Continuará)

 

Comments

No Comments

Leave a Comment

(required)  
(optional)
(required)  
Add
Powered by Community Server (Non-Commercial Edition), by Telligent Systems