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Zundel

29/01/10 – ¡Amigo, sube más arriba!

Ustedes apreciarán ciertamente como yo estos votos de Zundel para sus amigos la víspera de Navidad de 1929.  Podrán ser los que hagamos al comienzo del retiro de 2010 en Timadeuc.Podemos hacerlos ya desde hoy, al final de este mes de enero de 2010.Londres miércoles de Navidad de 1929
Hermanos y hermanas mías, muy amados en nuestro Señor,
Les debo demasiado para no expresarles hoy mis sinceros agradecimientos y mi afecto inexpresable.Ustedes están siempre en mis oraciones, y de todo corazón les deseo una hermosa Navidad cuando Él nace en medio de nosotros para nacer dentro de nosotros.Que el Señor esté con ustedes, conforme al deseo repetido sin cesar en la Santa Liturgia, o como dice san Pablo, que sean revestidos de Jesucristo.Que Dios les conceda entrar a fondo en la realidad expresada en estas palabras, para que las bienaventuranzas nos iluminen en el surgimiento inefable de la vida eterna.La vida eterna que debe ser hoy la fusión de nuestra vida la suya, para sustraernos a la dispersión del espacio y del correr del tiempo.¿Y qué significa eso sino que debemos hacer lo que hace él, y amar lo que él ama? “Como se disputaban sobre quién sería el más grande, Jesús tomó un niñito y poniéndolo en medio de ellos, les dijo: si no se hacen semejantes a este niño, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 18, 1-2)¿No tenemos ante los ojos el muy extraño espectáculo de cristianos que reivindican a veces, y en nombre de Cristo mismo, los primeros puestos en el reino de las tres concupiscencias?¿El reino divino en el que participamos, no es para nosotros, al contrario, un título especial de pobreza, de sufrimiento, de soledad, de desprecio?Sentarse en el último lugar, sin esperanza de compensación posible, esperando que venga y nos diga en el interior, introduciéndonos en las riquezas de su Amor: “Amigo, más arriba” (Lc 10/14).Entonces comprenderemos mejor el sentido real de la promesa: nueva tierra y nuevos cielos (Ap.21, 1).Que Él nos dé la mirada que contempla lo que los ojos no pueden ver.Que en la Cruz, amorosa, discreta, simple y alegremente soportada, nos dé la paz que el mundo, es decir la esclavitud del yo, no puede darnos.Estos son los votos más sinceros que le pido cumplir en ustedes, para que sean felices, como Él quiere que lo sean, y que ustedes, hermanos lo reconozcan en sí mismos.A Dios, hermanos, hermanas e hijos muy amados, pídanle para mí la misma gracia, y a ustedes les ruego que acepten todo el Amor de
su Hermano Benito (Nombre que Zundel se dio durante mucho tiempo, porque era benedictino de corazón…)
 

 

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