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25/03/10 – La Iglesia es sólo el misterio de fe en que Jesús se expresa y se comunica…

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La Iglesia es un misterio de fe como el misterio de la Trinidad y el misterio de la Encarnación que estamos celebrando en este día… La Iglesia es plenamente y en todo nivel, en todas sus manifestaciones, rigurosa, exclusiva y únicamente el misterio de fe en que Jesús se expresa y se comunica.

"Ustedes se acercan todas a la Mesa Sagrada. ¿Quién puede decir lo que va a pasar entre ustedes y Cristo? ¡Nadie! El contacto con el Señor, a través de un sacramento común y recibido en común en la misma Iglesia, sigue siendo un secreto entre Jesús y ustedes.

Y eso es verdad para toda la Iglesia. Un dogma es un sacramento, es una confidencia de la intimidad de Nuestro Señor hecha a la nuéstra. ¿Qué quiere decir? Eso sigue siendo un secreto para cada uno, exactamente como la Eucaristía. En una Iglesia, todos los fieles están sin duda orientados hacia la Presencia del Señor, pero cada uno Lo ve finalmente al nivel de su propia fe, y cada uno entra en Su Intimidad según el grado de su amor. Pasa exactamente lo mismo con el dogma que no es otra cosa que una eucaristía de verdad en que la intimidad del Señor nos introduce en Su Luz.

Hay que guardar en toda su pureza esta visión de la Iglesia que es un misterio de fe, un misterio de fe como el misterio de la Trinidad, como el misterio de la Encarnación, ¡es el mismo, el mismo, el mismo misterio, porque la Trinidad se nos comunica por medio de Jesús en la Iglesia! Es el mismo acto de fe dirigido a la Iglesia, o mejor a Dios por medio de Jesús en la Iglesia, es el mismo acto de fe, y si salimos del acto de fe ya no tenemos contacto con la Iglesia.

Hay quienes van a Roma a ver al Papa, y olvidan que no lo podemos ver. ¡No podemos ver al Papa! Podemos ver a alguien vestido de blanco y rodeado de todo un aparato. Pero sólo la fe puede decirnos: "¡Ese hombre es el Papa!" así como sólo la fe puede decirme que yo soy sacerdote. Si yo no creyera en el valor del sacramento no tendría ninguna razón de pensar que soy sacerdote. La Iglesia es, de parte a parte, a todo nivel, en todas sus manifestaciones, rigurosa, exclusiva y únicamente el misterio de fe en que Jesús se expresa y se comunica.

Tenemos de ello además un certificado al alcance de todo el mundo, y es la afirmación que nadie ignora, que el sacramento no depende de la dignidad del ministro que lo da. Un sacerdote puede estar en estado de pecado y celebrar la Misa por los fieles en nombre del Cuerpo Místico. El sacerdote está ahí sólo a título de sacramento. Él es el sacramento de la unidad en la comunidad eclesial.

Una mujer iletrada, sin saber nada de las cosas humanas, puede estar infinitamente más cerca del corazón del Señor que el sacerdote, el cual comulga en la medida en que pone toda su fe y todo su amor, y si es pecador se encuentra infinitamente más lejos de Jesús que esa mujercita que le besa la mano por respeto a su sacerdocio y recibe la eucaristía de su mano, pero la recibe justamente con toda su fe, con todo el heroísmo de su amor.

Nadie ignora la infalibilidad del poder sacramental, la cual afirma del modo más concreto que la Iglesia es un sacramento, y además la infalibilidad del magisterio doctrinal significa exactamente lo mismo". (Continuará)

 

Oración. ¡Jesucristo, Tú eres la iglesia! Ella es tu cuerpo y tú nos creaste y nos salvaste para que seamos cada uno un miembro irremplazable, al mismo tiempo que somos la Iglesia entera. ¡Enséñanos a ser sacramento de tu presencia en la Iglesia, para la vida misma de ese Cuerpo!

¡Cada uno de nosotros es tu Cuerpo entero! ¡Inmenso misterio!

¡Ser cristiano es ser Jesús, es estar identificado totalmente a la inmensidad de tu Cuerpo!

¡Haznos sensibles a esta pertenencia, a esta identificación constitutiva de nuestro ser y de la vida eterna en nosotros!

 

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