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28/03/10 – No hay que aislar la función vicarial del Papa en la Iglesia. También el mendigo es, a su manera, vicario de Jesucristo...

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Hay en la Iglesia funciones múltiples, pero una sola misión.

"Entonces, cuando somos heridos por la Iglesia, es porque no hemos encontrado todavía la Iglesia, todavía no estamos en el centro del dogma, en el centro de la gracia, en el centro de la vida, porque si vivimos plenamente el misterio de la Iglesia, sólo podemos vivirlo como misterio de Jesús que sigue viviendo en ese inmenso sacramento, y se une a través de las bendiciones que se difunden sobre todas las cosas: el mar, las montañas, las cosechas, las vendimias, la casa, los instrumentos de trabajo. Finalmente, todo el universo es un inmenso sacramento en que Jesús perpetúa su Encarnación y no cesa de comunicarse en la virginidad de la fe que sólo se une con Él.

Por fin, no olvidemos que la Iglesia no debe confundirse simplemente con el magisterio doctrinal, es decir con el poder de administrar los sacramentos, los cuales evidentemente son indispensables e infinitamente sagrados, sino que La Iglesia es también el mendigo que les tiende la mano a la salida de la basílica de San Pedro en Roma.

Yo no vacilo en afirmar que si es evidente que me arrodille delante del papa, como es evidente que me arrodille ante el sacerdote con quien me confieso, si es evidente porque el papa como el sacerdote con quien me confieso es un sacramento, también es evidente que me arrodille ante el mendigo que representa igualmente a Jesucristo, que es el sacramento de Su Pobreza, que es el vicario de Su Pobreza, que es el vicario de Jesús en su función de Pobreza, lo mismo que el papa". (Fin de la difusión sonora).

No hay que aislar la función vicarial. El papa es incontestablemente el vicario de Jesucristo en su función sacerdotal, en su función magisterial, en su función doctrinal, pero el mendigo es igualmente a su manera Vicario de Jesucristo, y el niñito es igualmente vicario de Jesucristo.

Para que la Iglesia sea el Cristo total, es necesario que Él esté representado de mil modos diferentes y complementarios y si mi adhesión al papa y a los Concilios no es negociable, tampoco tiene que ser negociable con el mendigo, como tampoco san Francisco la negoció con el leproso que le reveló a Cristo.

¿Cuál es la tarea que tenemos en la sala de hospital, en el salón de clase, en la calle, en la cocina, en el sótano? Estamos ahí para ser Jesús. El vestido religioso prueba que somos Iglesia, que somos la Iglesia, que somos la Madre Iglesia.

Después de la Ascensión Jesús se hizo invisible. Ya sólo puede aparecer a los hombres a través de nuestro rostro. Cuando vacilemos, cuando suframos, cuando nos parezca difícil, cuando estemos agotados, o tentados, eso nos devolverá la energía: "No estoy aquí por mí, sino por Él". Los demás Lo esperan de mí y sólo pueden verlo en mí.

Ser cristiano es ser Jesús. Ser consagrado es hacerse visiblemente Cristo". (Fin de la conferencia).

 

Oración: ¡Padre, Hijo, Espíritu Santo! ¡Sólo podemos vivir el misterio de Jesús en la Iglesia continuando su vida en la tierra en este inmenso sacramento! Enséñanos, te lo pedimos, a vivir plenamente el misterio de la Iglesia.

¡Enséñanos a ver a Jesús tanto en el mendigo que está a la puerta de la basílica de San Pedro al vicario de Jesucristo en su pobreza, tanto como en el Papa!

Jesús, Jesucristo, ¡Tú eres la Iglesia! Ella es tu cuerpo y tú nos creaste y nos salvaste para que cada uno de nosotros sea un miembro irremplazable de ella.

¡Enséñanos a convertirnos en sacramento de tu presencia en la Iglesia para la vida misma de ese Cuerpo!

¡Cada uno de nosotros es tu Cuerpo entero! ¡Qué inmenso misterio!

¡Ser cristiano es ser Jesús, es identificarse inseparablemente con la inmensidad de Tu Cuerpo!

¡Haznos sensibles a esa pertenencia, a esa identificación constitutiva de nuestro ser y de la vida eterna en nosotros!

 

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