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Lausana, Domingo de Pasión de 1960.
Una mujer blanca que vivía en Extremo
Oriente en medio europeo era la única mujer blanca en ese medio. Era muy
cortejada por la colonia europea y aunque estaba casada y tenía un hijo,
terminó por perder la cabeza creyéndose una belleza, una estrella de primera
magnitud y se dejó cortejar por un hombre de la colonia. Dejó a su marido,
abandonó sus hijos, so pretexto de que tenía deberes para consigo misma. ¡Nada
pudo retenerla en su hogar! Vivió una experiencia que le salió mal además, pues
el hombre que la había seducido la abandonó dejándole otro hijo, y su marido,
perfectamente cristiano, que había comprendido que la debilidad humana es perdonable,
hizo todo por ayudarle, la acogió en el hogar y todo volvió al orden. El hogar
se reconstituyó y el episodio al margen de la vida conyugal fue olvidado en un
amor renovado y mejor que antes, puesto que el había pagado con su magnanimidad
esperando a su mujer, le había tenido confianza, y quiso proteger en los hijos
el respeto que debían a su madre, y les había ayudado a guardar paciencia y
volver a encontrar a la mamá sin que su confianza hubiera sido afectada…
¡Es evidente que ese éxito, esa recuperación,
esa paciencia en el amor, esa confianza en el futuro suponía en el marido un
don de sí mismo muy poco corriente! Tenía que ser particularmente
desinteresado, su generosidad no debía tener límites y que él debía tener
realmente confianza en la Gracia de Dios que puede triunfar de todos los obstáculos en nosotros, para esperar
pacientemente a que su mujer fuera hasta el final de su aventura para
devolverle su puesto en el hogar.
Pero comprendemos inmediatamente en este
ejemplo que el mal estaba por el lado de la mujer misma, el mal era
"ella" en cuanto que abandonaba su hogar y sus hijos so pretexto de
deberes para consigo misma, y que el bien, es decir la conversión, fue que
volvió a encontrar el equilibrio, corrigió su error y se enraizó de nuevo en la
intimidad con su marido.
Esta parábola es importante, porque además
de que el ejemplo es auténtico, nos introduce en el centro del misterio de