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2ª parte de la conferencia sobre los milagros, el 7 de agosto de 1959, en
Ghazir.
El elemento decisivo en los milagros es el
paso de la presencia de Dios, es un evento-advenimiento a través del cual se
manifiesta la venida de Dios...
Retoma: "Era pues infinitamente
oportuno que el mensaje evangélico fuera restituido al mundo sin ruido, sin
palabras, sin refutaciones, sin ninguna pretensión de reformar nada o a nadie,
mediante el acontecimiento silencioso que se inscribió en la carne
transfigurada de san Francisco”.
Continuación: "Y lo que vale para san
Francisco es válido para todos los milagros: si hay milagro, el elemento milagroso es el paso de Dios.
Es necesario que en el acontecimiento se
perciba primero el paso de Dios; cuando narran un hecho difícil de identificar,
difícil de entender, si es simplemente algo que sale en las noticias, algo
ofrecido a la curiosidad humana, podemos estar seguros de que es un falso
milagro. Un milagro es ante todo un
acontecimiento silencioso en que la Presencia de Dios viene a nosotros y se impone en
primer lugar, de suerte que el evento visible desaparece en el brillo de
esa Presencia y sólo está ahí para atestiguarla.
Entonces, el elemento decisivo de un milagro es el paso de la Presencia de Dios,
lo que yo llamo un evento-advenimiento,
un evento a través del cual justamente se manifiesta la venida de Dios. Un
evento-advenimiento. ¡Y sino hay advenimiento no es nada!
No nos dejemos impresionar por relatos de
cosas milagrosas. Hay cantidades de hechos públicos que sólo alimentan la
superstición. Y no les digo nada nuevo si les digo que la causa del P. Charbel
ha sido retardada y está suspendida por ahora porque en las oficinas de las
congregaciones romanas se han echado a la basura cantidades de relatos de
milagros y que la inmensa mayoría de los hechos no podían ser verificados y se
basaban sobre todo en la imaginación exaltada de testigos poco dignos de fe.
Naturalmente, podemos plantearnos otra
pregunta. Si la presencia de Dios es el elemento primero, visto que hay un
acontecimiento visible – los estigmas eran visibles, una curación puede ser
verificada, una resurrección de alguien considerado como muerto o un cambio en
la atmósfera, como una tempestad calmada – dado que hay un acontecimiento
visible, ¿qué relación hay entre la
presencia de Dios y el acontecimiento visible? ¿Es un llamado de Dios, o,
para expresarnos con más sobriedad, es que la presencia divina estimula la
imaginación, que es una facultad creadora admirable y muy poderosa? ¿Es que la
imaginación en ciertos casos, es el instrumento que permite justamente a la Presencia Divina
manifestarse en una vida santa, imprimir en un acontecimiento el sello visible
de una intervención sobrenatural? ¿Porqué no?
La imaginación puede ser instrumento
mediador de la intervención divina. Jung, psicólogo muy conocido, uno de los
grandes maestros de la psicología y gran sabio en el campo de la exploración de
la vida psíquica, nos dice: "Es indudable que las neurosis tienen causas
psíquicas. En efecto, es muy difícil aceptar que una modificación orgánica
pueda ser curada en un abrir y cerrar de ojos por una simple confesión. Pero yo
fui testigo de la curación de una fiebre histérica de 39°, 39 grados, en unos
minutos, mediante la confesión de su causa psicológica. Y cómo explicar el caso
de enfermedades claramente físicas, aliviadas e inclusive curadas por una
simple conversación sobre ciertos conflictos psíquicos dolorosos. Observé un
caso de psoriasis (enfermedad de la piel si no me equivoco), un caso de
psoriasis que cubría casi todo el cuerpo, y que mejoró en 90% después de unas
semanas de tratamiento psicológico. En otro caso, un paciente había sido
operado de una distensión del colon. Le habían retirado 40 cm. pero pronto se
manifestó una importante distensión del resto del colon. El paciente estaba
desesperado y rehusaba hacerse operar de nuevo, aunque el cirujano consideraba
la operación absolutamente indispensable. Cuando se ventilaron ciertos hechos
psicológicos íntimos, el colon se puso a funcionar normalmente"
Actualmente estamos cada vez más
inclinados a ver – y Jung lo está en primer lugar porque ha pasado su vida
curando enfermos que sufren de desequilibrios psíquicos – estamos cada ves más inclinados a enfatizar la interacción entre la
psique y el cuerpo; entre la psique, es decir la vida mental, la vida de la
imaginación en particular, y la vida física. Jung observa que hay personas
excepcionalmente dotadas, que son capaces de razonar y que no logran defenderse
contra la invasión de un psiquismo cuyo control les escapa. Creen tener un cáncer
que destruye completamente su vida, por lo menos esa idea destruye
completamente su vida. Y Jung comenta uno de esos casos diciendo: "¿Qué
debemos hacer ahora, qué debemos responder a ese enfermo de cáncer imaginario?
Yo diría: Sí, amigo, sufres en efecto de una enfermedad canceriforme, tienes
una enfermedad mortal, pero siendo imaginaria, no va a matar tu cuerpo. Pero
terminará por matar tu alma – no el alma espiritual, sino el alma psicológica.
Ya emponzoñó tus relaciones humanas y tu felicidad personal y se va a extender
cada vez más hasta cubrir toda tu existencia psíquica. Al final ya no tendrás
nada de humano, serás solamente un tumor maligno y destructor".
Y en el caso precisamente de las
enfermedades cancerosas, no hay duda de que con mucha frecuencia los tormentos
psíquicos que hacen que uno "se consuma" como dicen, no hay duda de
que tales tormentos psíquicos son con frecuencia causas de cáncer.
Entonces, dada su inmensa influencia sobre
la vida, sobre el sistema circulatorio, sobre el sistema nervioso, ¿(no podría) la imaginación, como facultad
plástica, ser el instrumento mediador del milagro en ciertos casos, en una curación
por ejemplo o inclusive en la estigmatización de san Francisco? dado también
que todo eso proviene del interior, de arriba, ¿porqué es que la última impresión de la contemplación en la carne
no se realizaría por medio de la imaginación, la cual sería entonces el
instrumento sobrenaturalizado de Dios?" (Continuará)