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16/04/10 – Estamos cada vez más inclinados a enfatizar la interacción entre la psique y el cuerpo humano…

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El elemento decisivo en los milagros es el paso de la presencia de Dios, es un evento-advenimiento a través del cual se manifiesta la venida de Dios... 

Retoma: "Era pues infinitamente oportuno que el mensaje evangélico fuera restituido al mundo sin ruido, sin palabras, sin refutaciones, sin ninguna pretensión de reformar nada o a nadie, mediante el acontecimiento silencioso que se inscribió en la carne transfigurada de san Francisco”.

Continuación: "Y lo que vale para san Francisco es válido para todos los milagros: si hay milagro, el elemento milagroso es el paso de Dios.

Es necesario que en el acontecimiento se perciba primero el paso de Dios; cuando narran un hecho difícil de identificar, difícil de entender, si es simplemente algo que sale en las noticias, algo ofrecido a la curiosidad humana, podemos estar seguros de que es un falso milagro. Un milagro es ante todo un acontecimiento silencioso en que la Presencia de Dios viene a nosotros y se impone en primer lugar, de suerte que el evento visible desaparece en el brillo de esa Presencia y sólo está ahí para atestiguarla.

Entonces, el elemento decisivo de un milagro es el paso de la Presencia de Dios, lo que yo llamo un evento-advenimiento, un evento a través del cual justamente se manifiesta la venida de Dios. Un evento-advenimiento. ¡Y sino hay advenimiento no es nada!

No nos dejemos impresionar por relatos de cosas milagrosas. Hay cantidades de hechos públicos que sólo alimentan la superstición. Y no les digo nada nuevo si les digo que la causa del P. Charbel ha sido retardada y está suspendida por ahora porque en las oficinas de las congregaciones romanas se han echado a la basura cantidades de relatos de milagros y que la inmensa mayoría de los hechos no podían ser verificados y se basaban sobre todo en la imaginación exaltada de testigos poco dignos de fe.

Naturalmente, podemos plantearnos otra pregunta. Si la presencia de Dios es el elemento primero, visto que hay un acontecimiento visible – los estigmas eran visibles, una curación puede ser verificada, una resurrección de alguien considerado como muerto o un cambio en la atmósfera, como una tempestad calmada – dado que hay un acontecimiento visible, ¿qué relación hay entre la presencia de Dios y el acontecimiento visible? ¿Es un llamado de Dios, o, para expresarnos con más sobriedad, es que la presencia divina estimula la imaginación, que es una facultad creadora admirable y muy poderosa? ¿Es que la imaginación en ciertos casos, es el instrumento que permite justamente a la Presencia Divina manifestarse en una vida santa, imprimir en un acontecimiento el sello visible de una intervención sobrenatural? ¿Porqué no?

La imaginación puede ser instrumento mediador de la intervención divina. Jung, psicólogo muy conocido, uno de los grandes maestros de la psicología y gran sabio en el campo de la exploración de la vida psíquica, nos dice: "Es indudable que las neurosis tienen causas psíquicas. En efecto, es muy difícil aceptar que una modificación orgánica pueda ser curada en un abrir y cerrar de ojos por una simple confesión. Pero yo fui testigo de la curación de una fiebre histérica de 39°, 39 grados, en unos minutos, mediante la confesión de su causa psicológica. Y cómo explicar el caso de enfermedades claramente físicas, aliviadas e inclusive curadas por una simple conversación sobre ciertos conflictos psíquicos dolorosos. Observé un caso de psoriasis (enfermedad de la piel si no me equivoco), un caso de psoriasis que cubría casi todo el cuerpo, y que mejoró en 90% después de unas semanas de tratamiento psicológico. En otro caso, un paciente había sido operado de una distensión del colon. Le habían retirado 40 cm. pero pronto se manifestó una importante distensión del resto del colon. El paciente estaba desesperado y rehusaba hacerse operar de nuevo, aunque el cirujano consideraba la operación absolutamente indispensable. Cuando se ventilaron ciertos hechos psicológicos íntimos, el colon se puso a funcionar normalmente"

Actualmente estamos cada vez más inclinados a ver – y Jung lo está en primer lugar porque ha pasado su vida curando enfermos que sufren de desequilibrios psíquicos – estamos cada ves más inclinados a enfatizar la interacción entre la psique y el cuerpo; entre la psique, es decir la vida mental, la vida de la imaginación en particular, y la vida física. Jung observa que hay personas excepcionalmente dotadas, que son capaces de razonar y que no logran defenderse contra la invasión de un psiquismo cuyo control les escapa. Creen tener un cáncer que destruye completamente su vida, por lo menos esa idea destruye completamente su vida. Y Jung comenta uno de esos casos diciendo: "¿Qué debemos hacer ahora, qué debemos responder a ese enfermo de cáncer imaginario? Yo diría: Sí, amigo, sufres en efecto de una enfermedad canceriforme, tienes una enfermedad mortal, pero siendo imaginaria, no va a matar tu cuerpo. Pero terminará por matar tu alma – no el alma espiritual, sino el alma psicológica. Ya emponzoñó tus relaciones humanas y tu felicidad personal y se va a extender cada vez más hasta cubrir toda tu existencia psíquica. Al final ya no tendrás nada de humano, serás solamente un tumor maligno y destructor".

Y en el caso precisamente de las enfermedades cancerosas, no hay duda de que con mucha frecuencia los tormentos psíquicos que hacen que uno "se consuma" como dicen, no hay duda de que tales tormentos psíquicos son con frecuencia causas de cáncer.

Entonces, dada su inmensa influencia sobre la vida, sobre el sistema circulatorio, sobre el sistema nervioso, ¿(no podría) la imaginación, como facultad plástica, ser el instrumento mediador del milagro en ciertos casos, en una curación por ejemplo o inclusive en la estigmatización de san Francisco? dado también que todo eso proviene del interior, de arriba, ¿porqué es que la última impresión de la contemplación en la carne no se realizaría por medio de la imaginación, la cual sería entonces el instrumento sobrenaturalizado de Dios?" (Continuará)

 

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