in

Sotamenta.Net

El sitio Internet de nuestra tribu!

Zundel

29-30/05/10 - ¿Es posible un hombre?

Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tableau Normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;} Cenáculo de París, sábado 22 de enero de 1966. Conferencia: "El hombre es posible"

"Hace años y años que hablo del yo biológico, del yo animal, del yo posesivo que es una secreción de sí mismo, un resultado de todas las operaciones instintivas, es decir cósmicas, animales, vegetales o minerales y no me sorprende que se considere hoy todas las facultades mentales como simple desarrollo de un automatismo mecánico. En efecto, acabo de decirlo, si el formalismo de los soportes, las señales eléctricas o las letras de una inscripción o los trazos de un alfabeto Morse, si los soportes de la afirmación es lo que concierne las máquinas, si las máquinas trabajan sobre ese formalismo, es cierto que con frecuencia también el hombre sólo trabaja sobre ese formalismo.

Los calculadores prodigio, los calculadores que pueden resolver en un segundo o realizar sumas, multiplicaciones, restas, divisiones o fracciones de números, y que pueden hacer todo eso en un instante, son probablemente máquinas particularmente sensibles al formalismo y que logran combinaciones extremadamente rápidas, sin ningún razonamiento. Y yo pienso que lo que llamamos vida intelectual en la mayoría de los seres humanos es simplemente formalismo automático.

Nos quedamos en la superficie de los signos, no pensamos, y si pensamos, si reaccionamos de manera particular, no es en virtud de un pensamiento sino en virtud de una afectividad, de una afectividad que protesta delante de ciertos resultados, que desea otros, que protesta por motivos instintivos o que, al contrario, graba con felicidad, con júbilo, unos resultados que concuerdan con lo codiciado y lo instintivo.

Por eso además traté de mostrar en Diálogo con la Verdad que se necesitaba presencia a una Presencia y que no se trataba de manipular razonamientos, de manipular formalismos para llegar a la verdad. La verdad está más allá. Si existe, sólo puede estar en un diálogo de persona a persona.

Entonces todo eso no me sorprende. Todo eso confirma lo que siento desde hace mucho tiempo y no ceso de repetirlo en una u otra forma. En efecto, nada me parece más natural que admitir que el hombre no es sino producto del universo, una máquina limitada además por la afectividad, es decir por la complicidad que ofrece o rehúsa al formalismo automático que se realiza en ella.

Y ahí es donde llegamos a la única pregunta: ¿Es posible un hombre? Si digo: yo no soy sino una máquina, soy sólo una máquina y todas mis actividades son fruto de mecanismos sin objetivo ni finalidad. Si digo: Estoy encerrado en mis mecanismos, si digo: jamás podré salir de mis mecanismos; si impongo una finalidad a las máquinas que construyo, que fabrico, esa finalidad me es sugerida, y hasta impuesta por mis propios mecanismos ya que, por hipótesis, soy una máquina que no puede salir de sus mecanismos.

Evidentemente hay algo sospechoso ya en ese yo no soy sino… Decir: yo no soy sino… supone ya una vista sobre otra cosa. Yo no soy sino… estoy encerrado en mis mecanismos, supone que la prisión podría abrirse.

En todo caso, sólo hay una posibilidad de humanidad, sólo una esperanza de humanidad, y es que pueda evadirme de mi mecanismo, que pueda escapar a su condicionamiento. ¿Pero hacia qué, en qué, si estoy en un universo que es todo un inmenso mecanismo? Si existe una posibilidad de escaparme de los mecanismos, si existe una posibilidad de ser algo más que una máquina, eso sería en un mundo que no existe todavía, en un mundo que tengo que crear, en un mundo que sólo puede existir por mí, si yo realizo su creación.

Esa es la única posibilidad. El universo tal como es, tal como se nos impone, el universo en que nacimos y del que nacimos, el universo en que fuimos arrojados y del que dependemos y que nos condiciona en todos los sectores, ese universo no es de nosotros y es imposible encontrar en él otra cosa que máquinas artificiales o naturales. Si existe una posibilidad está en que yo haga surgir un universo que no existe y que sólo puede existir por mi medio.

Y noten que siempre será así, suponiendo que esta esperanza sea permitida. Si existe una esperanza de humanidad, si puede surgir un hombre que ya no esté condicionado por esos mecanismos. Sean cuales fueren los perfeccionamientos de la cibernética, aunque se llegue a crear un súperhombre, aunque en un laboratorio se llegue a crear la vida con todas las perfecciones, todo lo que se podrá hacer con los medios de que se dispondrá, que serán cada vez más perfectos, será construir máquinas, máquinas perfectas, o al menos cada vez más perfectas, y jamás será otra cosa que máquinas. Si el pretendido súperhombre salido de un tubo de ensayo llegara a existir, sería una máquina, ciertamente más perfecta que la nuestra, pero no habremos avanzado un solo paso hacia la realización de un universo no mecánico, pues será todo entero fruto de la cibernética, fruto de la mecánica.

Ahora bien, en todo caso y en toda eventualidad, si para seres como nosotros existe una posibilidad para la vida del espíritu, una posibilidad de humanidad, una posibilidad de ser fuente y origen, una posibilidad de ser creador, será siempre en virtud de una creación realizada por cada uno en un universo que no existe todavía y que sólo puede existir por medio de nosotros.

Ahí es pues donde hay que situar la humanidad, como una posibilidad. Es necesario situarla en ese mundo que aún no existe, que quizá tenemos la posibilidad de crear, pero que sólo subsistirá en virtud de una creación permanente que habrá que recomenzar continuamente, una creación en la que nos haremos hombres realizando un universo humano.

El universo tal como es, es un universo de máquinas. El universo tal como es no ofrece ni puede jamás presentar un ser espiritual en virtud de su dinamismo espontáneo. Y este universo tal como es, sólo puede a lo sumo tener una posibilidad de hombre, una esperanza de hombre, sugerida por el hecho mismo de podernos situar ante las máquinas y ante la máquina que somos diciéndonos: yo no soy sino una máquina, es decir podría en el fondo ser otra cosa.

Si me doy cuenta de mis límites, es quizá que estoy llamado a salir de ellos. Tratemos de salir de ellos y en la medida en que, habiendo salido de ellos, lleguemos a una realidad experimental, a una realidad que se inscriba en nosotros como más real que todos nuestro mecanismos, como más real que todas las secreciones globulares, como más real que todas nuestras tendencias imprecisas. En esa medida estaremos situados en una realidad que cambiará esencialmente nuestro punto de vista, nuestra visión del mundo, nuestra conducta, nuestro comportamiento y todas las decisiones que puedan proceder de nosotros"

 

Comments

No Comments

Leave a Comment

(required)  
(optional)
(required)  
Add
Powered by Community Server (Non-Commercial Edition), by Telligent Systems